La crítica

Un viaje de la “inconciencia” hacia la “conciencia”. El síndrome “Hormigas aladas”.

Publicado el 19 junio, 2014

mml

He escrito este libro para vencer, subyugar, conquistar, dominar, ganar, someter, derrocar, reducir, aniquilar, aplastar y derrotar el miedo”. Así comienza Carlos Martín a introducirnos lo que posiblemente sea una verdad aplastante refugiada en un gran secreto a voces y alojada en las páginas de Las alas de las hormigas. Pero vayamos por partes, ya que más allá de plasmar en papel un asunto que la gran mayoría desconoce y otros pocos desmienten, hay un punto verdaderamente importante que hay que resaltar antes de hablar del contenido de esta magnífica obra.

El miedo. El miedo nos acompaña a lo largo de nuestra vida. Cuando somos pequeños, los miedos son compañeros de viaje allá donde vamos y a medida que crecemos, los miedos evolucionan. Ese miedo a la oscuridad cuando tu corta edad empieza a deliberar por sí misma, se convierte en el miedo al ridículo en la tierna adolescencia. Y así, el miedo va adaptándose a su nuevo hábitat según vamos adquiriendo experiencia. Carlos Martín expone una dimensión mucho más amplia y más difuminada del concepto de miedo que va a ser la base fundamental de Las alas de las hormigas. Personalmente, he querido denominar, durante la lectura de este libro, este concepto como miedo a despertar. En el inicio de este libro, el autor describe la vida dentro de un hormiguero, una visión muy acertada de cómo los seres humanos estamos viviendo hoy en día, una comparación directa que resume perfectamente la intencionalidad de las palabras que llenan cada una de las páginas. Y remata la direccionalidad con un fragmento sacado de un film futurista conocido por todos, donde se da a elegir vivir la realidad que estamos viviendo o iniciar el camino hacia la verdad. Pastilla roja o pastilla azul. Este artículo sobre Las alas de las hormigas es, con franqueza, una subjetividad disimulada. Crítico con uno mismo, sin paredes que puedan obstaculizar la visión hacia el fin que persigue el libro, y una apertura de mente casi necesaria para absorber cada uno de los datos que Carlos Martín expone en su obra.

Estamos viviendo unos años donde las dificultades económicas, los conflictos sociales, los intereses egocéntricos de unos pocos, están minando la sociedad mundial sumiéndola en un caos. Esta afirmación no es nueva para casi nadie, pero sin embargo, la situación parece cada vez más descontrolada y la desesperación se está adueñando de la vida de cada uno. Carlos Martín ofrece una variedad de verdades escondidas entrelazadas entre sí, atacando los convencionalismos con una gran cantidad de información detallada que apunta hacia la tapadera que unos pocos utilizan en pro de la manipulación, el control, la avaricia y el ansia de poder. Con un vocabulario claro, directo, conciso, y cortante a la vez que llano, pausado y fluido, exceptuando los puntos técnicos con que el autor detalla cada uno de los aspectos que trata, Carlos Martín pone al alcance del lector un viaje desde la “inconciencia hacia la conciencia“. El 11 de septiembre de 2001, el calentamiento global, los alimentos transgénicos, el desarrollo de la tecnología, temas de actualidad que están calando hondo en la mente de cada uno de nosotros y de los que tenemos una información disfrazada de realidad. Un libro sin prescripción para aquellos que están dispuestos a olvidarse de lo “políticamente convencional” y buscar un nuevo significado al término “normal”, pero no apto para aquellos que no están dispuestos a conocerse y ver más allá de su propia personalidad.

Si pensáis que Las alas de las hormigas tiene un tono devastador, vais por el camino equivocado. Carlos Martín juega con la información, sin alterar datos ni deformar sentidos, pero con un tono informativo a la par que humano. El concepto de amor, en cualquiera de sus acepciones, toma protagonismo en el momento en el que, al no tener ningún prejuicio ni cuestión moral subjetiva cuando se empieza a leer el libro, uno mismo va adquiriendo la conciencia de la realidad a la que pertenece, empezando por amar, y terminando por querer. Calificaría la narrativa como informativa, aunque volviendo al relato inicial del hormiguero, las hormigas que desarrollan alas adquieren una libertad y deciden, más allá de los miedos promulgados por unos pocos líderes, buscar una realidad. Ellas eligen la pastilla roja. Cada lector, elige.

Quiero terminar con la cita del gran Miguel de Unamuno que Carlos Martín utiliza para cerrar el libro. Quizá sirva para sintetizar Las alas de las hormigas.

Solo el que sabe es libre y más libre el que más sabe. No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas.

Las alas de las hormigas.

Carlos Martín.

Editorial ExLibric.

Un viaje de la “inconciencia” hacia la “conciencia”. El síndrome “Hormigas aladas”.

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