Las alas de las hormigas

Los falsos defensores de la naturaleza

algore

En 1972, poco antes de la primera crisis del petróleo, se publicó el libro The Limits to Growth (Los Límites al Crecimiento) un informe encargado al MIT por el Club de Roma (CDR). La autora principal del informe, en el que colaboraron 17 profesionales, fue Donella Meadows, biofísica y científica ambiental especializada en dinámica de sistemas. Se ha traducido a más de cuarenta idiomas y vendido más de 30 millones de copias. A lo largo de la década de 1970 la idea de que el ser humano estaba dañando irreparablemente la tierra ganó popularidad y facilitó la formación de los principales grupos activistas del medio ambiente. El más poderosos de ellos, el Club de Roma, vendría a ser algo así como la ONU del ecologismo. Fundado en 1968 en la finca de David Rockefeller en Bellagio (Italia) se describe como: un grupo de ciudadanos del mundo que comparten una preocupación común por el futuro de la humanidad. ¿Quiénes son los comprometidos ciudadanos del mundo que dirigen este importante elemento regulador de la defensa ecológica del planeta? La pertenencia al club está limitada a cien personas que suelen ser antiguos y actuales jefes de Estado, miembros de las Naciones Unidas, políticos de alto nivel, diplomáticos, científicos, economistas y líderes empresariales de todo el mundo. Entre sus  miembros podemos encontrar a David Rockefeller, Ted Turner, George Soros, Henry Kissinger y muchos otros “amigos de la naturaleza”. En un primer paso, el CDR fundó dos organizaciones hermanas: el Club de Budapest y el Club de Madrid. El primero se centraba en los aspectos sociales y culturales de su agenda mientras que el segundo lo hacía en los aspectos políticos. Tres cabezas de la misma bestia. Más tarde expandió por el mundo una red de 33 asociaciones nacionales. Para que te hagas una idea algunos de los miembros más conocidos como Al Gore o Maurice Strong están afiliados a través de sus respectivas asociaciones nacionales (USACOR y CACOR). Como puedes ver no se trata de un grupo de humildes pero concienciados activistas verdes. Son multimillonarios con poderosos intereses. El lobo cuidando del rebaño. ¿Cómo cuidan de él? Mediante impuestos, leyes y normas restrictivas que benefician descaradamente sus intereses y no ayudan realmente a conservar la naturaleza. De la misma manera que los chamanes y adivinos utilizaron sus conocimientos astronómicos para convertir los eclipses en una poderosa fuente de control sobre sus seguidores, la élite está manipulando el calentamiento global (un proceso cíclico completamente natural ) para llevar a cabo sus planes de dominio mundial.

Carlos Martín “Las alas de las hormigas” – 2013
A %d blogueros les gusta esto: