Las alas de las hormigas

El camino equivocado

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¿Cuál es el resultado final de la escalada tecnológica que se está desarrollando actualmente en el mundo? Demos un vistazo al rumbo que parece estar siguiendo. Avanzamos en ingeniería genética, biotecnología, nanotecnología, inteligencia artificial, robótica, comunicaciones inalámbricas y un sinfín de nuevas tecnologías. La interacción entre ellas nos ofrece a su vez la obertura de nuevos caminos tecnológicos, muchos de ellos ya en un proceso muy avanzado. Se sabe que la unión de la ingeniería genética y la nanotecnología nos permitirá crear sistemas inmunológicos, proteínas y sangre artificiales; la neurología y la computación permitirán una comunicación directa cerebro-máquinas, implantes de memoria y procesadores matemáticos cerebrales; la inteligencia artificial hará posible la creación de robots que tomen decisiones complejas; la biotecnología y la robótica permitirán hacer implantes electrónicos e inteligentes que restaurarán al 100% funciones biológicas perdidas; la nanotecnología y la computación harán posible fabricar chips miles de veces más rápidos y tridimensionales con procesamiento altamente paralelo y la lista de avances se hace interminable, si creamos nuevas combinaciones. A medida que la tecnología avance y se interconecte con la biología, ya no podremos distinguir entre los organismos biológicos y los artificiales. Cada uno será el complemento del otro. Habrán robots que se asemejarán al hombre y hombres con funciones tecnológicas. Tendremos una gran variedad de formas de vida ciber-humanas interconectadas a tan alta velocidad y de una forma tan compleja que empezaremos a formar parte de un sistema de inteligencia colectivo. En éste futuro, no tan lejano como imaginamos, seríamos millones de individuos ciber-humanos, cada uno con una función específica, interconectados entre sí y totalmente controlados. Cada forma de vida posthumana tendría su función dentro de las futuras sociedades pero sólo las computadoras y cerebros electrónicos o cibernéticos estarían interconectados. Internet sería la principal forma de vida inteligente y las computadoras sus neuronas. Al interconectar cibernéticamente nuestros cerebros y los futuros cerebros electrónicos podríamos formar un organismo parecido a Internet pero mucho más inteligente, por ser sus “neuronas” cerebros en vez de computadoras. Esta evolución sería miles y hasta millones de veces más rápida que la evolución biológica natural, tan rápida que no podríamos controlar su forma y empezaría a evolucionar por si sola convirtiendo a las ciudades en organismos complejos e inteligentes que interactuarían unos con otros y a lo mejor hasta se reproducirían, creando nuevas ciudades que no actuarían como ciudades sino como individuos de una nueva especie. No es necesario recalcar, por lo evidente que resulta, que no hablamos de un modelo evolutivo sostenible. No existirían en nuestro planeta los recursos naturales suficientes para abastecer semejante escenario. Dependeríamos de la colonización de otros planetas donde reproduciríamos el mismo escenario consumiendo también todos sus recursos. Ya ves. Al tomar la pastilla roja, Neo despertó en un mundo dominado por la tecnología pero al hacerlo nosotros ocurre todo lo contrario, salimos de él. En nuestras manos está el poner fin a la insaciable e insostenible escalada tecnológica que vivimos, una evolución que responde únicamente al propósito egoísta y codicioso de la élite que, en su infinita locura, anhela el control total de la existencia. Si llegasen a obtener ese control perderíamos todo cuanto vale la pena: la hermosa riqueza natural que nos rodea y nuestra propia humanidad.

 Carlos Martín “Las alas de las hormigas” – 2013
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