Las alas de las hormigas

La nueva definición de “pandemia”

gripea

En el año 2009, doce días después de haberse detectado los dos primeros casos de gripe A (también conocida como gripe porcina) la Dra. Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), declaró que el nivel de alerta por peligro de pandemia se encontraba en fase 5 y ordenó que todos los gobiernos de los estados miembros de la OMS activasen planes de emergencia y de alerta sanitaria máxima. Un mes más tarde declaró que ya existía una pandemia o fase 6 causada por el virus A/H1N1. ¿Cómo pudo declarar algo así cuando la nueva gripe era en realidad más benigna que la gripe de cada año y además no era un virus nuevo, por lo que buena parte de la población ya tenía inmunidad?. Pues lo pudo declarar porque, en el mes de mayo del mismo año, la OMS había modificado la definición de pandemia. Me explico. Para poder declarar una pandemia antes de esa modificación, era necesario que muriese una proporción significativa de la población, a causa de un agente infeccioso. Este requerimiento, el único que da sentido a la noción clínica de pandemia y a las medidas políticas que se le asocian, fue eliminado de la definición. Por primera vez en la historia ésta institución llevó a cabo un plan de medidas de emergencia a escala global. Como puedes imaginar, al declararse la pandemia en todos los países, el beneficio económico de las farmacéuticas fue formidable. La totalidad de los gobiernos del mundo apilaron reservas de vacunas por valor de unos 4.900 millones de euros. El gobierno español, por ejemplo, se gastó noventa de esos millones (la misma cantidad que costó el aeropuerto de Lleida). La multimillonaria inversión en vacunas se fabricó y repartió bajo la dirección de la OMS por todos los países en un tiempo récord. Da la impresión de que lo estuvieran deseando y más aún si tenemos en cuenta lo ocurrido en los años anteriores. El 15 de marzo de 2003, la OMS anunció una alerta mundial por la detección del virus SARS. Un mes después reconoció 3.235 casos divulgados y 154 fallecidos, pero esta enfermedad no pudo obtener la calificación de pandemia. El año 2005 pasó lo mismo con la Gripe Aviar en su cepa H5N1. De haber existido el cambio de definición en la palabra pandemia realizado el año 2009, cualquiera de ellas hubiera activado el plan de emergencia, obligando a los estados a realizar un gasto multimillonario en vacunas, sin siquiera oler el peligro. La claridad con que este sencillo cambio benefició únicamente los intereses de la industria farmacéutica es ofensiva, y lo peor podría estar dentro de una vacuna que la OMS pretendía inocularnos a todos.

 Carlos Martín “Las alas de las hormigas” – 2013
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