Las alas de las hormigas

Demasiados para el NWO

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El mayor miedo de las tiranías ha sido siempre la reacción popular. Las masas nunca han sido de su agrado, por resultar demasiado peligrosas. Esa es la razón por la que permanecen en la sombra y el motivo por el que una de las principales prioridades de la élite es la reducción masiva de la población actual a una cifra inferior al medio millardo, estableciendo lo que ellos consideran una sociedad ideal, fácil de controlar. Requerirían pues reducir la población mundial en 6.500 millones de seres humanos. ¿Te parece delirante? No lo es. Los miembros de la élite han declarado este deseo abiertamente en discursos, declaraciones o biografías escritas. Si crees que un proyecto así no puede existir en la mente de un ser humano, te recomiendo la visualización de documentales sobre el exterminio de las tribus indígenas americanas, el holocausto nazi, el genocidio de la población Tutsi en Ruanda durante el año 1994 o la limpieza étnica que tuvo lugar en los años 1992 a 1995 en la guerra de Bosnia, por nombrar cuatro de los numerosos ejemplos existentes en nuestra espeluznante historia. Convéncete, están decididos a llevar a cabo este super-genocidio y lo harán de la misma manera en que han logrado apoderarse de la economía mundial o de la soberanía de los países: permaneciendo escondidos detrás de la cortina. Los diferentes gobiernos ya han impuesto políticas de control poblacional que los gobernantes justifican a la población gracias a montajes como el cambio climático o la sobrepoblación, difundidos hasta la saciedad a través de los medios de comunicación y la industria del entretenimiento …

… La histeria contemporánea en torno al exceso de población comenzó en 1968 con la publicación de una obra, luego muy difundida, titulada The Population Bomb (La bomba de la población). Su autor, Paul Ehrlich, fue mentor de Al Gore, ex-vicepresidente de EEUU y un firme defensor de la teoría del cambio climático. Los principales promotores del control demográfico mundial son el Departamento de Estado de EEUU y la ONU. Las medidas que estas dos entidades toman para este propósito reciben gran parte de sus fondos de fundaciones pertenecientes a la élite como la Ford o la Rockefeller. Algunos organismos como el Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y fundaciones como la Fundación Bill y Melinda Gates invierten millones de dólares en el suministro de vacunas a países subdesarrollados …

… Actualmente los países desarrollados poseen un índice de natalidad deficitario donde mueren más personas de las que nacen y los países subdesarrollados han recuperado un ritmo de crecimiento normal de un 0,45%. Cabe destacar que la alfabetización de estos países contribuye eficientemente a su equilibrio poblacional. El crecimiento previsto para los próximos años en todo el planeta es de 50 millones de personas al año, resultantes de la diferencia entre los 100 millones de déficit previstos en el área desarrollada y los 150 millones de superávit previstos en el área subdesarrollada. Este crecimiento debería estancarse definitivamente y voltearse en algún punto de los próximos 20 años. Sobretodo teniendo en cuenta que la edad media de la población actual es muy alta y hay muchos más viejos que jóvenes de lo que era habitual. Posiblemente estemos moviéndonos en el máximo poblacional que la humanidad experimentará en cientos de años, si las condiciones de vida en el planeta no se desvían de las que vivimos en este momento. De no ser así tampoco sería peligroso para nuestra supervivencia y mucho menos para la del planeta. Lejos de concentrar sus esfuerzos en contener y disminuir la población, nuestros líderes representantes deberían estar trabajando concienzudamente por el desarrollo sostenible. Lamentablemente no parece existir en ellos un interés real por el cuidado y la conservación de los recursos naturales sino todo lo contrario, las únicas iniciativas en esa dirección suelen tomar forma de nuevos impuestos o teóricas normativas medioambientales que no se llevan a cabo en la realidad. El peligro de sobrepoblación por el que tan preocupados fingen estar es una gran mentira con la que pretenden justificar las políticas de reducción selectiva de la población, que llevan aplicando desde hace tiempo.

 Carlos Martín “Las alas de las hormigas” – 2013
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