Las alas de las hormigas

El pastel en el horno

Pastel

Los cocineros del NWO introdujeron el pastel en el horno hace ya algún tiempo y ahora están alineados frente al cristal observando como empieza a dorarse. Saben que muy pronto podrán comérselo y están hambrientos. Si analizas los acontecimientos de la actualidad descubrirás que el escenario necesario para implantar el NWO está finalizando su cocción. La élite posee el control financiero de casi todos los países bajo la presión de la enorme deuda generada. El sistema monetario basado en la reserva fraccionaria esta llegando a sus limites teóricos de expansión y las fallas bancarias se suceden. La deuda entera alcanza niveles récord, y los Bancos Centrales realizan las últimas inyecciones de dinero ficticio en unas naciones que cada vez ganan menos, comen menos y se gastan más en comida para alimentar al depredador insaciable por el que están siendo devorados. La centralización total es casi un hecho y ya poco queda por privatizar. ¿Donde finaliza este asedio? El escenario más probable, que podría llegar mañana o tardar unos años, implica la bancarrota de una potencia mundial con la inmediata devaluación de su moneda. En un sistema financiero globalizado como el que vivimos, de extrema debilidad, el gigantesco peso de la fraudulenta deuda creada por los Bancos Centrales se sostiene tan solo por la cada vez más raquítica confianza que ofrecen las principales monedas. Si una de ellas cede, cederán todas las demás. De momento, los políticos recitan al unísono, como siempre, el “todo va a estar bien” en los medios de comunicación, para que no retiremos nuestro capital del sistema, pero la prensa económica especializada ya reporta que los gobiernos de todo el mundo están repatriando y almacenando todo el oro posible dentro de sus fronteras. También pueden encontrarse artículos de prensa que narran como miembros de la élite como Jacob Rotschild o George Soros incrementan su capital real mediante la compra de enormes cantidades de este valioso metal. Tristemente, millones y millones de personas no tienen la más mínima idea de lo que está ocurriendo. La mayoría de ellos sólo quieren ser capaces de levantarse por la mañana e ir a trabajar para poder pagar las deudas y cuidar de sus familias. Poco imaginan que una caída del sistema monetario mundial podría estar a punto de cambiar sus vidas.

Carlos Martín “Lasa alas de las hormigas” – 2013
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