Las alas de las hormigas

El “Nuevo Orden Mundial”

nwo

Existen dos formas de dictadura: la “visible” (representada en nuestra historia por el fascismo o el comunismo) y la “encubierta” que pasa inadvertida al operar en el más estricto secreto. La primera suele tener una vida finita pero la segunda puede perdurar indefinidamente debido a la incapacidad de sus ciudadanos para descubrir a sus dictadores. Aunque cueste creerlo, el mundo lleva mucho tiempo sumergiéndose en éste segundo escenario. De llegar a completarse el proceso, es muy posible que la dictadura cambie su condición de encubierta a visible y la experiencia nos demuestra que un régimen totalitario puede ser lo más parecido a un infierno que jamás hayamos conocido. Lo que no logró Alejandro Magno, Gengis Kan, Julio César o Adolf Hitler está tratando de conseguirlo un pequeño grupo de poderosas familias que muy astutamente han sabido permanecer ocultas en la sombra. Son los poseedores de las mayores fortunas de nuestro mundo y pertenecen a los mismos linajes que han estado controlando los resortes del poder económico y político durante cientos de años, primero en las antiguas figuras de reyes o nobles y ahora en la de líderes financieros, políticos, banqueros, empresarios y propietarios de medios de comunicación de la sociedad moderna. Bajo su mando, una extensa jerarquía de subordinados forma un complejo organigrama casi imposible de perfilar. Sus movimientos están perfectamente coordinados y responden a un plan común: el establecimiento de un Nuevo Orden Mundial (NWO), un régimen mundial totalitario con un solo gobierno, una sola moneda, un solo banco, una sola fuerza del orden y un control total de todo y de todos. Quizás la idea de un planeta unido en un solo gobierno puede parecerte conveniente, pero debes diferenciar entre “colaboración mundial” y la de “dominio mundial”. Los artífices del NWO han usado el engaño, la guerra y el asesinato para apoderarse del control de los gobiernos, absorbiendo todas las posiciones de poder en todos los sectores y robando las soberanías a las naciones. Lo mismo les ha importado asesinar a 2.728 ciudadanos americanos en el autoatentado del 11-S, que les importará llevar a cabo un genocidio en Irán. Debes tener claro que estos “amantes de la humanidad” carecen de cualquier sentido de la justicia social o medioambiental y entre sus principales aficiones podríamos encontrar la eugenesia, el transhumanismo o la investigación de nuevas tecnologías para el control de la humanidad y el clima. Si llegaran a gobernar el mundo sin que nada ni nadie opusiera resistencia, viviríamos en un régimen oscuro y cruel en el que no existiría lugar al que huir o donde esconderse. Podrás convencerte de ello a medida que avances en la lectura de este libro.

Carlos Martín “Las alas de las hormigas” – 2013

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